VIH y Embarazo


VIH y Embarazo

¡Informate y protegete!, en este investigación encontraras información acerca de VIH y Embarazo, y la repercuciones que puede traer el padecimiento de esta enfermedad en la mujer embarazada y en su futuro(a) hijo(a).





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Correa Píneda, Alexandra. VHI/SIDA y Embarazo. 2007. NON, Medellin, Colombia.. aprendiendoaserpadres3.blogspot.com. Web. 1 Nov. 2010.


El VIH por si solo coloca a las personas infectadas en una situación extrema donde su salud mental y fisica esta en riesgo, si a esto le añadimos que una mujer VIH positiva quede embarazada, nos encontraremos con que ella tendra un mar de dudas, miedos y problemas para sobrellevar su embarazo.




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Corporación de lucha contra el SIDA en Colombia. Especial de embarazadas con SIDA. 2006. NON, Colombia. Universia . Web. 13 Nov. 2010.

La información disponible sobre VIH y embarazo aunque extensa suele ser poco difundida, esta es la razón por la cúal casi ninguna mujer VIH positiva sabe que puede vivir los nueve meses de gestación satisfactoriamente, si eres VIH positiva o padeces SIDA existen cuidados que debe seguir, de esta manera lograras proteger a tu bebé e incluso cuidar tu salud. Te pedimos leer esta investigación realizada con la finalidad de ofrecer elementos sencillos y claros, para que vivas tu embrazo de la mejor manera y entiendas el VIH.


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Secretaría de Salud Pública, MUNICIPALIDAD DE ROSARIO. "¿Vamos Juntos?/Campaña
"Ofrecimiento de la Prueba de VIH al Compañero de la Mujer Embarazada"." 2010. JPG file.


Introducción.
VIH es la sigla de virus de inmunodeficiencia humana. El VIH produce el SIDA, que es la sigla de síndrome de inmunodeficiencia adquirida. El VIH ataca y destruye las células del sistema inmunológico, llamadas células CD4, el organismo necesita de estas células para combatir las infecciones. Las personas portadoras de VIH no desarrollan SIDA inmeditamente, pueden tardar muchos años en hacerlo, a medida que el sistema inmunológico se debilita la persona va perdiendo su capacidad de defenderse contra agentes patogenos, por ejemplo no puede evitar ciertas infecciones e incluso se vuelven más propensas al cáncer, lo que pone en peliigro su salud y su vida.
Una mujer infectada puede transmitir el VIH a su bebé durante el embarazo y el parto o al amamantarlo. Cada año más mujeres con VIH se embarazan, es por ello que es un prioridad difundir información sobre el tema para evitar la transmisión madre-hijo. Las cifras sobre este tema son muy preocupantes incluso en países desarrollados como EUA, ya que se estima que en este país hay 278,400 mujeres que padecen el virus, muchas de las cuales no lo saben, la mayoría de estas mujeres está en edad fértil. Desde 1985, aproximadamente 9,200 niños en los Estados Unidos han contraído SIDA y cerca de 5,400 han muerto. Más del 90 por ciento se contagió el virus de su madre durante el embarazo o el parto. Un estudio realizado en 1994 demostró que un tratamiento a base de fármacos durante el embarazo puede reducir enormemente el riesgo de que una madre infectada con VIH transmita el virus a su bebé. Desde entonces, el número de bebés infectados de esta manera en los Estados Unidos ha disminuido de forma considerable, de aproximadamente 1,650 en 1991 a unos 100 a 200 casos en 2005. En todo el mundo, cerca de 420,000 bebés contraen VIH de sus madres cada año. Aproximadamente el 90 por ciento de estos casos ocurre en los países en desarrollo, donde los nuevos tratamientos no se encuentran aún ampliamente difundidos.

Formas de transmisión

La transmisión vertical o madre-hijo del VIH se de por 4 formas diferentes:
  1. Si la madre ya esta contiagada antes del embarazo.
  2. Durante el embarazo. Si en el embarazo se presenta una etapa aguda de la infección, generalmente en el tercer trimestre, conocido como transmisión prenatal, es decir antes del nacimiento. Existen datos que demuestran que es posible el contagio a través de la sangre de la placenta durante los 15 primeros días de embarazo, sin embargo parece que menos del 2% de las transmisiones se producen antes del séptimo mes de embarazo.
  3. Durante el parto, o perinatal. El recién nacido puede infectarse durante el parto por exposición directa a la sangre de la madre o a sus flujos. Las contracciones del útero pueden facilitar el paso de sangre de la madre al niño.
  4. Por la leche materna, postnatal o postparto. El riesgo de adquirir infección aumenta entre un 12-26% en niños amamantados. Cuanto mayor sea el tiempo de amamantamiento mayor es el riesgo, siendo considerable después de los tres meses. El VIH penetra a través de la piel o las mucosas del recién nacido o de la mucosa gastrointenstinal. La lactancia debe evitarse en países desarrollados, pero su prohibición en los países en vías de desarrollo es muy compleja, pues en muchas ocasiones es el único método de alimentación.


El riesgo de contagio vertical ó madre-hijo de VIH varía según las medidas preventivas que se tomen, por ejemplo: si no se toman medidas para prevenir/evitar la infección pero no se da de mamar al niño/a la tasa de transmisión vertical varía entre 15-30%, es decir de cada 100 niños nacidos de madres VIH positivas entre 15 y 30 se infectarían. Este porcentaje disminuye a un 1-3% si se hace un buen seguimiento y se inicia tratamiento durante el embarazo y parto a la madre y en el periodo neonatal durante 4 semanas al niño y se evita la lactancia materna. El riesgo de transmisión vertical existe durante toda la gestación pero es muy raro que el feto se infecte en el primer trimestre del embarazo. El período durante el cuál se infectan más niños/as es el que rodea al parto. Se calcula que durante el embarazo se infecta 1/3 de los niños/as y los 2/3 restantes durante el parto. En los países en vías de desarrollo que las madres se ven obligadas a amamantar al niño se infectaran más del 10% por esta vía. Existen factores que favorecen la transmisión vertical del VIH: la presencia de otras infecciones genitales, una gran cantidad de virus de la madre, una cifra baja de CD4 y dar de mamar al niño. Otros mecanismos que pueden favorecer que se transmita el VIH al bebé son: que se rompa la bolsa de aguas mucho tiempo antes del parto y que el bebé trague secreciones maternas, que se hagan tomas de la cabeza del bebé con agujas antes de nacer, que el parto sea laborioso, que no se limpien las secreciones de la boca del bebé inmediatamente después de nacer y la más importante de todas que no se haga cesarea antes de las contracciones de parto, en una mujer que tenga más de 1000 copias de VIH en la sangre. La transmisión vertical de VIH puede ser evitada si se siguen los cuidados necesarios, lo primero y más importante es que la madre este enterada de que es VIH positiva, por esto debe ser obligatario la prueba de VIH en el primer trimestre de embarazo, ademas las gestantes infectadas por el VIH deben tener un seguimiento constante y exahustivo, que contemple la posibilidad de administrarles fármacos especiales que disminuyen el riesgo de infección por el VIH de su futuro bebé a la vez que hacen que su infección no progrese durante el embarazo, tambien se tiene que tomar en cuenta la posibilidad de realizar una cesárea y de dar al niño/a una medicación que evite la infección.

Diagnostico del VIH

El VIH se diagnostica mediante análisis de sangre. Cuando el VIH ingresa en el torrente sanguíneo de una persona, el organismo comienza a producir anticuerpos para defenderse del virus. Si se detecta la presencia de estos anticuerpos mediante un análisis de sangre, la persona es “VIH positiva”, aunque no implica necesariamente que tenga SIDA. Tambien en Estados Unidos los métodos más populares son aquellas pruebas que localizan anticuerpos específicos contra antígenos virales, siendo la más utilizada la técnica de inmunosorción ligada a enzimas (ELISA) y para la confirmación de la infección, la técnica de Western blot. Las personas VIH positivas pueden transmitir el virus a otras.
Por otro lado las pruebas de PCR son sensibles y útiles para confirmar el estado de infección. Puede detectar cantidades muy pequeñas de virus y no depende de una respuesta de anticuerpos a la infección. Se usa en clínica para establecer el estado de infección en lactantes hijos de madres infectadas y potencialmente en el período de ventana entre la infección y la aparición de anticuerpos específicos detectables.

La valoración del estado infeccioso por VIH en niños menores de seis meses es complicada por la inmunología del embarazo y la lactancia temprana. Las pruebas más frecuentes que se usan en adultos dependen de la detección de anticuerpos IgG contra el virus. Durante el embarazo, la IgG materna cruza fácilmente la placenta hacia la circulación fetal, donde persiste hasta 18 meses después del nacimiento. Por este motivo, la valoración del estado de la infección por VIH en los lactantes requiere de pruebas diferentes a las de ELISA y Western blot. Las alternativas que se presentan son el cultivo del virus y PCR, así como la determinación de anticuerpos IgA contra antígenos de VIH.


La mujer embarazada y VIH positiva
Relación entre VIH y embarazoNo existen pruebas de que el embarazo agrave o aminore el VIH. De forma similar, la infección no parece cambiar la manera como se desarrolla normalmente el embarazo. Sin embargo, si aparecen infecciones oportunistas graves durante el embarazo éstas sí pueden afectar el curso del mismo o el pronóstico del bebé. Por último, el VIH no parece afectar el desarrollo del feto. No se han descrito malformaciones fetales ni otras complicaciones asociadas a esta infección. Por lo general al seguimiento del embarazo de una mujer seropositiva se añadirán las pruebas específicas para su enfermedad.
  • Las pruebas invasoras como la amniocentesis (la introducción de una aguja en el abdomen para llegar al útero y tomar muestras del líquido amniótico, que rodea al feto, y que nos permite conocer la presencia de malformaciones fetales) pueden aumentar el riesgo de infección al bebé. Por ello, se debe valorar mucho el riesgo/beneficio al realizar esta prueba. El médico deberá explicar claramente a la paciente las posibilidades de que la malformación exista y hasta que punto es preciso realizar esta prueba o si existen otras alternativas. En algunos casos será conveniente hacerla y se hará, asumiendo un posible aumento del riesgo de contagio del bebé.
  • Con el resto de las pruebas invasoras como el análisis de sangre del cordón umbilical o las muestras de placenta ocurre lo mismo, por lo que hay que hacer una valoración precisa de su indicación.
  • La rotura de la bolsa amniótica aumenta el riesgo de contagio. Se debe evitar en el momento del parto. Si se rompe antes de tiempo, hay que provocarlo en un plazo máximo de 4 horas.
Cuando sean necesarias las pruebas se aconseja hacer antes una valoración de la carga viral de la madre y si es elevada iniciar tratamiento antes de realizarlas, para disminuir la cantidad de virus que pueden pasar al niño. En general NINGUNA de estas pruebas está completamente contraindicada, pero se debe ser más riguroso en su indicación en las pacientes seropositivas que en las que no lo son.
Cuidados generales
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Anicp + Vida (Asociación Nicaragüense de Personas Positivas Luchando por la Vida) . VIH y Embarazo ¿Que hacer?. N.d. NON, Nicaragua. SIDASTUDI. Web. 13 Nov. 2010.

Los cuidados generales que debe tener una mujer embarazada y con VIH son los mismos que los que debe seguir cualquier mujer embarazada:
  • Medidas habituales limpieza personal, de manos, de ropas y sobre todo de la zona genital.
  • Evitará contactos con enfermos que presenten enfermedades transmisibles en lo posible y sobre todo con niños con erupciones de la piel como varicela, rubeola, etc.
  • Evitará contacto directo con animales, principalmente con gatos y deberá de acudir al médico si tiene síntomas de cualquier infección.
  • Un estilo de vida sano con ejercicio moderado, tal como dar largos paseos en días soleados, no tomar alcohol ni otras drogas, no fumar etc. son muy recomendables para las gestantes.
Ademas:
  • Debe ponerse en contacto con un ginecólogo especializado en gestantes infectadas por VIH que le ofrezca un seguimiento adecuado a su situación de riesgo en número de visitas, analíticas y exploraciones. El ginecólogo deberá conocer qué tratamiento tiene la madre y determinar el tratamiento a utilizar en el momento del parto y la indicación de la cesárea antes de que se cumpla la fecha del parto y lo más idóneo es que exista una coordinación entre el médico que está tratando la infección por VIH y el ginecólogo.
  • Durante el embarazo: no importando si el diagnóstico de VIH se hace durante el embarazo, o si la mujer embarazada ya estaba en seguimiento de su infección por VIH, es muy importante que acuda, a una consulta en la que se trate habitualmente la infección por VIH. La experiencia de los profesionales que atienden estas consultas es mayor y podrán dar de forma más específica las recomendaciones de tratamiento idóneas de acuerdo a la situación inmunológica y virológica de la embarazada.
  • Es aconsejable que durante el embarazo una mujer VIH positiva, tenga contacto con un pediatra antes del nacimiento para que le explique la pauta a seguir con su hijo(a) independientemente de que se infecte o no.

Los Medicamentos para el VIH Durante el Embarazo



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A.C. Mujeres En Positivo. Las etapas de prevención durante el embarazo . N.d. NON, Venezuela. Muejeres en positivo. Web. 13 Nov. 2010.


¿El tratamiento con fármacos ayuda a prevenir el VIH/SIDA en los bebés de las madres infectadas con VIH?
El tratamiento con una combinación de fármacos contra el VIH, junto con un parto por cesárea en ciertos casos, puede reducir el riesgo de que la madre transmita el VIH a su bebé a un dos por ciento o menos, en comparación con el 25 por ciento en el caso de mujeres no tratadas. Las mujeres embarazadas infectadas deben tomar fármacos contra el VIH desde comienzos del segundo trimestre y deben continuar tomándolos durante todo el embarazo, el trabajo de parto y el nacimiento. Los bebés nacidos de una madre infectada deben tratarse durante las primeras seis semanas de vida para prevenir la transmisión del virus. Las mujeres infectadas con VIH que no han recibido ningún tratamiento a base de fármacos antes del parto deben tratarse con fármacos contra el VIH durante el parto y el nacimiento. Sus bebés deben tratarse con medicamentos orales durante seis semanas después de su nacimiento. Incluso un tratamiento de corta duración puede reducir el riesgo de transmitir la infección al bebé en aproximadamente un 60 por ciento.



Tratamiento durante el embarazo

No existen dudas de que el tratamiento antirretroviral es claramente beneficioso para la mujer embarazada. El riesgo de transmisión al bebé se reduce significativamente por lo que TODAS las mujeres embarazadas deben ser tratadas con medicamentos que tengan acción contra el virus de la inmunodeficiencia.
Sin embargo, hoy en día ningún tratamiento elimina por completo este riesgo y no existe forma de diagnosticar al bebé antes de que nazca. Además, se desconoce el efecto que muchos de los medicamentos utilizados para el sida pueden tener sobre el desarrollo del feto. Por lo tanto, a la hora de tomar decisiones sobre qué hacer se deben tener en cuenta los riesgos-beneficios para el niño y para la madre, teniendo en cuenta los medicamentos que haya tomado la madre previamente así como si existe experiencia con los fármacos.
El único fármaco aprobado para el uso durante el embarazo es la zidovudina (AZT). Éste se da a la madre por vía oral durante todo el embarazo, por vía intravenosa en el momento del parto y en gotitas al recién nacido durante sus seis primeras semanas de vida. El estudio más importante realizado hasta ahora con este medicamento administrado de las tres formas consiguió disminuir la transmisión de un 25% a un 8% sin afectar negativamente al desarrollo de los niños.
Además se han investigado otras estrategias, como dar nevirapina a la madre durante el parto y al recién nacido en sus primeras horas de vida. La ventaja de esto es que es barato y puede ser utilizado en países en vías de desarrollo. También puede usarse en mujeres que no han recibido tratamiento durante el embarazo por no haber consultado o por haber descubierto que eran seropositivas al final de la gestación. En los casos en los que la madre no recibe tratamiento durante el embarazo o el parto, se debe administrar al bebé justo después de nacer, lo que permitirá disminuir las posibilidades de contagio.

Combinar varios medicamentos

En el primer trimestre, el riesgo de contagio es relativamente bajo, y las posibilidades de que los medicamentos produzcan problemas son mayores. Por ello , si no hay urgencia médica (por ejemplo una infección difícil de controlar si no aumentan las defensas de la madre) puede resultar beneficioso retrasar su inicio hasta la semana 12-14 de embarazo. En caso de que la embarazada quiera iniciar el tratamiento de forma inmediata para reducir los riesgos de contagio no se debería negar esta opción. Cuando la mujer se entera de que es seropositiva después del primer trimestre se aconseja comenzar el tratamiento de forma inmediata. Incluso en fases tardías del embarazo (más allás de la semana 36), la terapia ha demostrado su utilidad, reduciendo el riesgo de contagio al niño.
Con las mujeres embarazadas que ya están tomando una terapia contra el VIH hay que decidir si seguir o suspender el tratamiento durante el primer trimestre. Suspender la terapia en esta fase para permitir un normal desarrollo de los órganos del bebé, puede causar empeoramiento de la madre, con aumento de la carga viral, lo que puede llevar a un mayor riesgo de contagio. Mantenerla podría aumentar las probabilidades de que se produzcan malformaciones fetales. Por lo general la mayoría de los expertos coinciden en que si la situación de la madre es estable conviene mantener el tratamiento durante todo el embarazo. Cuando la madre no quiere por miedo a los efectos que pueda tener en el feto, se pueden hacer unas 'vacaciones terapéuticas' durante el primer trimestre. En caso de retirar el tratamiento se aconseja suspender todos los medicamentos a la vez, y cuando se reitroduzcan comenzar con todos al mismo tiempo.
En algunas ocasiones la retirada del tratamiento en el primer trimestre se plantea por otros motivos: las nauseas matutinas. Algunas mujeres embarazadas vomitan con frecuencia por las mañanas y no toleran bien la medicación o no están seguras de si el cumplimiento está siendo adecuado por los vómitos. En esos casos es mejor una suspensión completa del tratamiento que tomarlo de forma incorrecta, lo que podría aumentar el riesgo de que el virus se haga resistente y de contagio al niño



En cualquiera de los dos casos, al inicio del uso de tratamientos combinados se pueden presentar algunas complicaciones, como parto prematuro o hemorragia cerebral. Las combinaciones de medicamentos que han producido problemas, son por ejemplo: AZT, 3TC e indinavir parecía ser la más frecuentemente implicada en estos problemas, pero no está claro hasta qué punto eran los medicamentos los responsables de las complicaciones o existían otros factores. Posteriormente, con la excepción del efavirenz (Sustiva), no se han detectado defectos de nacimiento que puedan ser atribuidos al uso de medicamentos contra el VIH, ni en humanos ni en animales. En estudios con animales, el efavirenz causó graves daños cerebrales, por lo que se recomienda evitar su uso durante el embarazo. Como la hiperbilirrubinemia, (el aumento en la sangre de la bilirrubina, un pigmento producido en el hígado) de las embarazadas, puede causar daños al feto en desarrollo, se aconseja vigilar a las pacientes que toman inhibidores de la proteasa, ya que estos fármacos pueden aumentar la bilirrubina en la sangre.

Si la madre no recibe tratamiento alguno durante el embarazo, existe un alto riesgo y se puede valorar el tratamiento del bebé con AZT y 3TC, dado que se conocen las dosis de ambos fármacos en el periodo neonatal. Otra opción parece el tratamiento con nevirapina, dados los excelentes resultados que ha tenido en algunos estudios. Puede estudiarse la posibilidad de añadir una dosis de este fármaco en las primeras horas de vida y una segunda a las 72 horas, una medida que consigue mantener la concentración de fármaco durante una semana. En el posparto se evaluará la situación de la madre y la necesidad de que inicie tratamiento. Algunos autores recomiendan tratamiento combinado para el recien nacido, especialmente si la madre presenta virus resistentes al tratamiento.



Conclusión

El VIH es un virus para el cúal aun no se encuentra cura, aunque si se puede controlar tomando los medicamentos adecuados y llevando un estilo de vida saludable. El embarazo es una etapa donde la mujer se encuentra más suceptible, tanto física como psicologicamente. Si se combina el embrazo con ser VIH positivo nos enferentaremos con un situación delicada, pero esto no quiere decir que sea imposible sobrellevar los 9 meses de gestación, siguiendo los cuidados generales que cualquier mujer embarazada debe tener y adicionando otros especiales, una mujer gestante y VIH positiva puede vivir su embarazo satisfactoriamente. Actualmente existe poca difusión de información sobre VHI y Embarazo, revertir esta situación debe ser prioridad del gobierno y de la sociedad ya que mediante información se puede evitar que una mujer embrazada transmita el virus a su hijo, o que la enfermedad avanze de manera desmedida durante el embrazo. Se sabe que la ingesta de algunos medicamentos durante el embarazo ademas de ayudar a que no se deteriore la salud de la madre, disminuye en gran medida el riesgo de contagio, es por esto que una mujer embarazada que sea VIH positiva debe de tener un tratmiento integral y recibir un seguimiento exhaustivo.
Bibliografía

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